La monitorización fetal (registro cardiotocográfico o RCTG) dibuja en dos líneas el latido del bebé y las contracciones del útero. En un registro tranquilizador, la frecuencia cardiaca basal está entre 110 y 160 latidos por minuto, oscila al menos 5 latidos, aparecen aceleraciones y no hay deceleraciones preocupantes. Interpretar el registro corresponde a la matrona y al obstetra.
Puntos clave
- El monitor registra dos cosas: la frecuencia cardiaca fetal (línea superior) y las contracciones uterinas (línea inferior).
- Se analizan cuatro rasgos: frecuencia basal, variabilidad, aceleraciones y deceleraciones.
- Un registro dudoso no significa que el bebé esté mal: tiene muchos falsos positivos y suele obligar a observar más o hacer pruebas complementarias.
- En partos de bajo riesgo, la guía del Ministerio de Sanidad considera válidas tanto la monitorización electrónica continua como la auscultación intermitente.
- Este artículo sirve para entender lo que ves en la pantalla, no para sacar conclusiones clínicas: ante cualquier duda, pregunta al equipo.
¿Qué es la monitorización fetal y para qué sirve?
La monitorización fetal es la vigilancia del bienestar del bebé mediante su frecuencia cardiaca. La técnica electrónica más usada es la cardiotocografía (CTG), que imprime o muestra en pantalla un trazado continuo llamado registro cardiotocográfico (RCTG). El objetivo es detectar a tiempo señales de que el bebé podría no estar recibiendo suficiente oxígeno.
La cardiotocografía se usa en dos momentos distintos:
- Al final del embarazo (test no estresante): un registro de unos 20-40 minutos en la consulta o en urgencias, por ejemplo al pasar la fecha prevista de parto o si notas menos movimientos.
- Durante el parto (monitorización intraparto): de forma continua o a intervalos, según el riesgo del embarazo y la evolución del parto.
¿Cómo se coloca el monitor fetal?
El monitor fetal externo se coloca con dos cintas elásticas alrededor del abdomen. Un sensor de ultrasonidos (Doppler) capta el latido del bebé y otro sensor de presión (tocodinamómetro) recoge la frecuencia y duración de las contracciones. No duele ni emite radiación.
Cuando la señal externa es mala (por la postura del bebé, el movimiento materno o la obesidad), el equipo puede proponer una monitorización interna: un pequeño electrodo que se coloca en la piel de la cabeza del bebé durante un tacto vaginal. Solo es posible si la bolsa está rota. En algunos hospitales hay monitores inalámbricos (telemetría) que permiten moverse durante el parto.
¿Cómo se lee un registro cardiotocográfico?
Un registro cardiotocográfico se lee analizando cuatro rasgos de la línea del latido fetal y relacionándolos con la línea de contracciones. Las referencias habituales en España son las de la Guía de práctica clínica sobre la atención al parto normal del Ministerio de Sanidad y las del consenso de la FIGO sobre cardiotocografía (2015).
| Rasgo | Qué es | Tranquilizador | Puede requerir más vigilancia |
|---|---|---|---|
| Frecuencia basal | Latido medio del bebé entre contracciones, en un tramo de unos 10 minutos | 110-160 lpm | 100-109 o 161-180 lpm (no tranquilizador); menos de 100 o más de 180 lpm (anormal) |
| Variabilidad | Pequeñas oscilaciones del latido alrededor de la basal (la línea «en zigzag») | 5 lpm o más (FIGO: 5-25 lpm) | Menos de 5 lpm durante 40-90 minutos (no tranquilizador); durante más de 90 minutos (anormal) |
| Aceleraciones | Subidas transitorias del latido, a menudo con movimientos del bebé (FIGO: más de 15 lpm durante más de 15 segundos) | Presentes | Su ausencia en un registro por lo demás normal tiene un significado incierto |
| Deceleraciones | Bajadas transitorias del latido, casi siempre relacionadas con contracciones | Ausentes o precoces | Variables atípicas repetidas, tardías o una deceleración prolongada |
Fuente de la clasificación: anexo 13 de la Guía de práctica clínica sobre la atención al parto normal (Ministerio de Sanidad, 2010) y consenso FIGO 2015. Los umbrales concretos que usa cada hospital pueden variar ligeramente según el protocolo.
Frecuencia cardiaca basal
La frecuencia cardiaca fetal normal está entre 110 y 160 latidos por minuto. Un bebé tiene un corazón mucho más rápido que un adulto, así que una cifra de 140 lpm es completamente normal. La fiebre materna, algunos medicamentos o la deshidratación pueden subir la basal; una bajada mantenida por debajo de 100 lpm se considera anormal y el equipo actúa con rapidez.
Variabilidad
La variabilidad es uno de los mejores indicadores de que el sistema nervioso del bebé está bien oxigenado. En el papel se ve como una línea «rugosa» y no plana. Una variabilidad baja durante un rato corto es frecuente cuando el bebé duerme o tras algunos analgésicos; preocupa más si se mantiene en el tiempo.
Aceleraciones
Las aceleraciones son subidas breves del latido y se consideran una señal tranquilizadora. Que no aparezcan en un tramo del registro, si todo lo demás es normal, no permite sacar conclusiones por sí solo.
Deceleraciones: precoces, variables y tardías
Las deceleraciones son bajadas transitorias del latido fetal y se clasifican según su relación con la contracción:
- Deceleraciones precoces: empiezan y terminan a la vez que la contracción, como un reflejo en espejo. Se asocian a la compresión de la cabeza del bebé en el canal del parto. La guía del Ministerio de Sanidad las describe como raras y benignas.
- Deceleraciones variables: bajadas rápidas, en forma de «V» o «U», con forma y momento variables. Suelen deberse a la compresión del cordón umbilical y son las más frecuentes durante el parto. La mayoría no indican problema; preocupan si se repiten en más de la mitad de las contracciones durante mucho tiempo o tienen rasgos atípicos.
- Deceleraciones tardías: empiezan después del pico de la contracción y se recuperan tarde. Pueden reflejar que llega menos oxígeno al bebé a través de la placenta, por lo que el equipo las vigila de cerca.
- Deceleración prolongada: una bajada de más de 3 minutos requiere valoración inmediata.
¿Cuándo se considera normal, sospechoso o patológico un registro?
El registro cardiotocográfico se clasifica en tres categorías según cuántos rasgos estén fuera de lo tranquilizador. La guía española define:
- Registro normal: los cuatro rasgos son tranquilizadores.
- Registro sospechoso: un rasgo no tranquilizador y el resto tranquilizadores.
- Registro patológico: dos o más rasgos no tranquilizadores, o uno o más anormales.
Un registro sospechoso o patológico no es un diagnóstico. La cardiotocografía detecta muy bien a los bebés que están bien, pero tiene muchos falsos positivos: muchos registros «feos» corresponden a bebés sanos. Por eso, ante un trazado dudoso, el equipo suele empezar por medidas sencillas y, si hace falta, añade otras pruebas.
¿Qué hace el equipo si el registro preocupa?
Si el registro cardiotocográfico no es tranquilizador, el equipo primero busca causas corregibles. Las medidas habituales son:
- Cambiar de postura a la madre (por ejemplo, de lado izquierdo) para mejorar el riego placentario y liberar el cordón.
- Revisar la tensión arterial materna, la temperatura y la hidratación, y administrar sueros si hace falta.
- Reducir o suspender la oxitocina si las contracciones son demasiado seguidas.
- Recolocar los sensores o pasar a monitorización interna si la señal es mala.
- Hacer pruebas complementarias, como el pH de sangre fetal (una pequeña muestra del cuero cabelludo del bebé) en los hospitales que la usan.
- Si las alteraciones persisten o son graves, adelantar el nacimiento con un parto instrumental o una cesárea.
La decisión depende del conjunto: el trazado, cómo avanza el parto, el líquido amniótico, la fiebre y otros datos que el monitor no muestra. Por eso no conviene sacar conclusiones mirando la pantalla por tu cuenta.
¿Monitorización continua o auscultación intermitente?
En un parto de bajo riesgo, la monitorización electrónica continua y la auscultación intermitente son opciones válidas. Así lo recoge la Guía de práctica clínica sobre la atención al parto normal: «Tanto la MEFC como la AI son dos métodos válidos y recomendables para el control del bienestar fetal durante el parto».
La auscultación intermitente consiste en escuchar el latido con un Doppler de mano o un estetoscopio de Pinard. Según la misma guía, se hace al menos cada 15-30 minutos durante la dilatación y cada 5-15 minutos en el expulsivo, durante 30-60 segundos tras una contracción.
Una revisión Cochrane de 2017 (13 ensayos, más de 37.000 mujeres) comparó la monitorización continua con la auscultación intermitente:
| Resultado | Monitorización continua frente a auscultación intermitente |
|---|---|
| Convulsiones neonatales | Aproximadamente la mitad (RR 0,50) |
| Muerte perinatal | Sin diferencia clara |
| Cesárea | Más frecuente (RR 1,63) |
| Parto instrumental | Algo más frecuente (RR 1,15) |
La guía española recomienda pasar a monitorización continua si aparece líquido amniótico teñido, una alteración del latido en la auscultación, fiebre materna, sangrado, uso de oxitocina o si la mujer lo pide. También se usa de forma continua en embarazos de riesgo (por ejemplo, preeclampsia, diabetes, crecimiento fetal restringido o cesárea anterior) y durante un tiempo tras poner la epidural.
¿Dónde se hace la monitorización fetal?
La monitorización fetal se realiza en los paritorios y las consultas de obstetricia de hospitales públicos y privados. Si buscas un centro, puedes consultar el listado de clínicas con monitorización fetal y el de clínicas de obstetricia en MundoFertilidad.
Preguntas frecuentes
¿Qué frecuencia cardiaca fetal es normal en el monitor?
La frecuencia cardiaca fetal basal normal está entre 110 y 160 latidos por minuto. Las subidas y bajadas puntuales son esperables; lo que se valora es la línea de base y su comportamiento durante varios minutos.
¿Qué significan las cifras de la línea de abajo del monitor?
La línea inferior del monitor fetal externo muestra cuándo hay contracción y cuánto dura, pero no mide con exactitud su intensidad: el número depende de lo apretada que esté la cinta. Para medir la fuerza real haría falta un catéter intrauterino, que solo se usa en casos concretos.
¿El bebé está en peligro si baja el latido durante una contracción?
No necesariamente. Las deceleraciones precoces y la mayoría de las variables son respuestas normales a la presión sobre la cabeza o el cordón. El equipo valora su tipo, frecuencia y duración junto con el resto del registro.
¿Por qué a veces el monitor pita o pierde la señal?
El sensor puede captar el pulso de la madre en lugar del latido fetal o perder la señal cuando el bebé o la madre se mueven. Es habitual y se soluciona recolocando el sensor; por eso la matrona comprueba también tu pulso.
¿Puedo moverme si llevo monitorización continua?
Depende del hospital. Con monitores inalámbricos puedes caminar o usar la pelota; con monitores con cable, puedes cambiar de postura en la cama o sentarte cerca del equipo.
¿La monitorización interna hace daño al bebé?
El electrodo de calota es una pequeña espiral que se fija en la piel de la cabeza del bebé y solo se usa cuando la señal externa no es fiable. Puede dejar una pequeña marca o rozadura tras el nacimiento. El equipo te explicará por qué lo propone antes de colocarlo.
Fuentes
- Ministerio de Sanidad. Guía de práctica clínica sobre la atención al parto normal (2010)
- Ayres-de-Campos D, Spong CY, Chandraharan E. FIGO consensus guidelines on intrapartum fetal monitoring: Cardiotocography. Int J Gynaecol Obstet. 2015
- Cochrane. Cardiotocografía continua como forma de monitorización fetal electrónica durante el trabajo de parto (2017)
- Mohan M et al. Electronic intrapartum fetal monitoring: a systematic review of international clinical practice guidelines. AJOG Global Reports, 2021
- NHS North Bristol. Listening to your baby’s heartbeat